Cómo cuidar un potus: guía completa

September 01, 2026

El potus es la planta que se recomienda a todo el mundo que empieza, y con razón: aguanta luz mediocre, perdona olvidos de riego y avisa claramente cuando algo va mal. Es difícil matarla, aunque no imposible.

También arrastra nombres para dar y tomar: potus, poto, potos, Epipremnum aureum, y a veces todavía Scindapsus. Todo es lo mismo.

Potus de hoja colgante cultivado en el vivero de Napuplant, en Montgat

Luz: tolera poca, prefiere bastante

Aquí hay un matiz que cambia el resultado. El potus sobrevive con poca luz —de ahí su fama— pero prospera con luz indirecta abundante.

Con luz escasa vive, pero crece despacio y las variedades variegadas pierden el jaspeado: las hojas nuevas salen verdes lisas. Si el tuyo se ha vuelto todo verde, no está enfermo: le falta luz.

Lo que no tolera es el sol directo, que le quema la hoja.

Riego: menos del que crees

La causa número uno de muerte de potus es el exceso de agua, no la falta.

La regla: deja secar los dos o tres centímetros superiores del sustrato entre riegos. Mete el dedo; si sale húmedo, espera.

El potus es especialmente fácil en esto porque avisa: cuando tiene sed, las hojas pierden turgencia y caen ligeramente. Riegas y en unas horas está de nuevo firme. Es prácticamente un indicador.

Si las hojas están caídas y el sustrato está mojado, el problema es el contrario: raíz podrida por exceso de agua.

En invierno, la mitad de riego que en verano.

Detalle de las hojas de un potus — Napuplant

Multiplicarlo es casi automático

Es una de las plantas más fáciles de reproducir, y una forma barata de llenar la casa o de regalar.

  1. Corta un trozo de tallo de unos 10-15 cm, justo por debajo de un nudo (el engrosamiento del que sale la hoja y la raíz aérea).
  2. Quita las hojas de la parte que va a ir en agua.
  3. Ponlo en un vaso con agua, con el nudo sumergido, en luz indirecta.
  4. Cambia el agua cada pocos días.

En dos o tres semanas salen raíces. Cuando tengan cuatro o cinco centímetros, pásalo a tierra. Si esperas meses en agua, la raíz se adapta al medio acuático y luego sufre al trasplantar: no lo dejes eternizarse.

Poda: para que no quede pelado arriba

El potus tiende a alargarse y a quedarse con el tallo desnudo cerca de la maceta, con toda la hoja al final. Se arregla podando.

Corta los tallos largos por encima de un nudo y la planta ramificará desde ahí, quedando más densa. Y los trozos que has cortado son esquejes: los puedes enraizar y meter en la misma maceta para espesarla.

Tóxico para gatos y perros

El potus contiene cristales de oxalato cálcico y es tóxico por ingestión. Provoca irritación de boca, babeo y molestias digestivas en gatos y perros.

No suele ser mortal, pero es muy desagradable. Si tienes un animal que mordisquea plantas, colócalo en alto o en una estantería fuera de su alcance — cosa que además le viene bien a la planta, porque cae precioso.

Problemas más frecuentes

Hojas amarillas. Casi siempre exceso de riego. Si es solo alguna hoja vieja de la base, es normal.

Puntas marrones y secas. Aire seco, típico de invierno con calefacción.

Pierde el jaspeado. Falta de luz. Muévelo a un sitio más luminoso, sin sol directo.

Se queda pelado por arriba. Necesita poda.

Crece muy despacio. Poca luz, o le falta abono en primavera y verano.

Dónde ponerlo

Funciona en sitios donde casi nada más funciona: pasillos, estanterías altas, cuartos de baño con ventana, oficinas con luz artificial. Cae en cascada desde una estantería o trepa si le pones un tutor de musgo — trepando, las hojas salen bastante más grandes.

En resumen

  • Luz indirecta abundante si puedes; tolera poca, pero pierde variegado.
  • Deja secar la capa superficial antes de regar. Avisa cuando tiene sed.
  • Se multiplica en un vaso de agua cortando bajo un nudo.
  • Poda para que no se quede pelado arriba.
  • Tóxico para mascotas: mejor en alto.

En nuestro vivero de Montgat cultivamos potus y otras plantas de interior fáciles. Si tienes dudas, escríbenos.