Cómo cuidar una dipladenia (mandevilla): guía completa
La dipladenia es probablemente la trepadora con flor más agradecida para una terraza mediterránea: florece de forma continua de primavera a otoño, aguanta el calor sin quejarse y no exige demasiado. Su punto débil es uno solo, pero es importante: el frío.
Dipladenia o mandevilla: el mismo lío de siempre
Los dos nombres se usan indistintamente y en la práctica se refieren a lo mismo. Botánicamente el género Dipladenia se integró dentro de Mandevilla, pero en vivero y en garden center siguen conviviendo los dos nombres.
Si acaso, «dipladenia» se suele reservar para las variedades más compactas y de hoja pequeña, y «mandevilla» para las trepadoras grandes. Los cuidados son los mismos.
Sol, y cuanto más mejor
Es una planta de pleno sol. Con sol directo varias horas al día florece sin parar; en sombra hace hoja bonita y flor escasa.
Esta es, de hecho, la primera causa de que una dipladenia no florezca: está en un sitio demasiado sombrío. Si la tuya tiene buen aspecto pero no saca flor, muévela antes de tocar nada más.
Riego
Riego regular en la época de crecimiento y floración, dejando que la capa superficial del sustrato se seque entre riegos. En pleno verano y en maceta puede ser casi a diario; comprueba con el dedo antes.
Tolera bastante bien un olvido puntual —tiene raíces algo tuberosas que almacenan agua— pero no tolera el encharcamiento. Maceta con drenaje y plato vacío.
En invierno, cuando deja de crecer, el riego baja muchísimo. Regar en enero como en julio es la forma más rápida de pudrirla.
El invierno: aquí se pierden casi todas
La dipladenia es de origen tropical y no tolera las heladas. Por debajo de unos 5 °C empieza a sufrir, y una helada la mata.
Qué hacer depende de dónde vivas:
- Costa mediterránea (Maresme, Barcelona, litoral en general): normalmente aguanta fuera todo el año en un sitio resguardado, contra una pared y protegida del viento. Puede perder hoja y quedar fea: es normal, rebrota en primavera.
- Interior o zonas con heladas: hay que meterla dentro o a un porche cubierto durante los meses fríos. En interior, en un sitio luminoso y fresco, y con muy poco riego.
Si se hiela y pierde toda la parte aérea, no la tires inmediatamente: a veces rebrota desde la base en primavera. Espera hasta mayo antes de darla por perdida.
Poda
Agradece la poda y responde bien. Se hace a final de invierno o principio de primavera, antes de que arranque el crecimiento nuevo.
Se cortan las ramas secas o dañadas y se acorta el resto. Puede parecer agresivo, pero la dipladenia florece sobre el crecimiento nuevo, así que podar es literalmente pedirle más flores.
Durante la temporada, ir quitando las flores marchitas mantiene la floración activa.
Necesita a dónde agarrarse
Es trepadora: si no le pones soporte, se enreda sobre sí misma y acaba hecha una maraña. Una celosía, un arco, un enrejado o unas guías bastan. Las variedades compactas también funcionan bien en maceta colgante, dejándolas caer.
Savia lechosa: precaución
Al cortar un tallo suelta un látex blanco que irrita la piel y las mucosas, y es tóxico por ingestión. No es alarmante, pero conviene saberlo: si podas mucho, guantes, y no te frotes los ojos.
Con mascotas, la precaución habitual: fuera de su alcance.
Problemas más frecuentes
No florece. Falta de sol, casi siempre. También puede ser exceso de abono rico en nitrógeno, que da mucha hoja y poca flor: usa uno para plantas con flor.
Hojas amarillas que caen. Exceso de riego, o frío. En otoño-invierno es normal que pierda algo de hoja.
Hojas pegajosas o con puntitos. Pulgón o mosca blanca, habituales en primavera. Se tratan pronto y sin drama.
Crece pero se enreda sobre sí misma. Le falta soporte.
En resumen
- Pleno sol: es la condición para que florezca.
- Riego regular en verano, muy escaso en invierno.
- No aguanta heladas: resguardo en la costa, dentro en el interior.
- Poda a final de invierno para más flor.
- Ponle dónde agarrarse.
En nuestro vivero de Montgat cultivamos dipladenias criadas al aire libre en el clima de la costa. Si tienes dudas con la tuya, escríbenos.

